domingo, 30 de agosto de 2009

MENTIRAS SOCIALISTAS.


Domingo, 30-08-09
SÓLO José Luis Rodríguez Zapatero se atreve a decir «lo peor de la crisis ha pasado», tras anunciar su ministro de Trabajo que el paro seguirá subiendo.

Pero si nos dijo que la paz en el País Vasco vendría negociando con ETA y que los nuevos estatutos estructurarían definitivamente España, ¿por qué no va a poder decir que la crisis económica se resuelve con más parados?
Más parados, más déficit, más impuestos y más contracción, como confirma el Instituto Nacional de Estadística.

Concretamente, la mayor contracción económica en 40 años. Mientras los «brotes verdes» que nos anunció allá en la primavera se convierten en «brotes marrones» cara al otoño: la industria no toma el relevo de la construcción, como previsto, y las exportaciones caen un 15,7 por ciento, con lo que la esperanza de que compensen el descenso del consumo interno se evapora. Pero ¿qué importa todo eso a nuestro presidente? A lo mejor piensa que preside el gobierno alemán, pues, en efecto, lo peor de la crisis parece haber pasado en Alemania, aunque es muy posible que si él fuera su canciller, estarían todavía en lo más profundo de ella.

Pero no lo es, para suerte de los alemanes y desgracia de los españoles, que tendremos que seguir contemplando su peculiar manera de afrontar una crisis económica que empezó negando y ha seguido trampeando, de parche en parche, de engañifa en engañifa, de camelo en camelo, hasta situarnos en la peor de todas las situaciones posibles y, lo más grave, sin mostrar el menor indicio de cambiar.

A él, lo que le interesa es cargarse al PP, impedir que la «derecha» vuelva a gobernar, aunque tenga que aliarse con los que no quieren ser españoles, rehacer, en fin, la historia de España, como si la historia pudiera rehacerse
como si fuera un suspenso de junio o un error de sexo de la naturaleza. Eso es lo importante, lo urgente, lo fundamental, todo lo demás puede esperar. A ello se ha dedicado desde que llegó a la Moncloa, y en ello sigue con una tenacidad digna de mejor causa.

¿Qué va a decirnos este otoño, cuando los 8.000 millones de euros destinados a reparar las aceras de nuestras villas se agoten, los turistas se vayan, las exportaciones no crezcan, el déficit siga creciendo y los parados ronden los cinco millones?

Bueno, ya nos lo ha dicho: subir los impuestos, lo que en plena crisis es algo así como dar un purgativo a alguien con colitis. Aunque ya verán como se las arreglará para justificar la diarrea. De entrada, nos ha dicho que la subida será «temporal y limitada». Temporal, hasta las próximas elecciones y limitada, a sus rivales.

Si este hombre tuviera tanta habilidad para gobernar como para engañarnos, seríamos la admiración de Europa, en vez de estar en el furgón de cola. Pero, en fin, es lo que hemos elegido, ¿no? Y no una vez, sino dos. (José María Carrascal/ABC)

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