martes, 15 de febrero de 2011

GRAN ÉXITO UNIVERSITARIO













El famoso caballo del campus de Moncloa de la Universidad Complutense sigue amenazado. En el último macrobotellón del pasado viernes, tal y como viene informando ABC, se quedó sin antorcha por obra y ¿gracia? de una pandilla de vándalos. El grupo escultórico «Los portadores de la antorcha», que así se llama el conjunto, quedó mutilado cuando llevaba menos de 48 horas limpio de pintadas. Los agresores han llegado más lejos y han colgado su hazaña en Youtube. Las autoridades académicas, impotentes ante lo que está sucediendo, piden ayuda policial para que el próximo fin de semana la estatua no vuelva a ser víctima de otro asalto.

Violeta Cardenal, delegada del rector Carlos Berzosa, ha manifestado a este periódico que «de cara al próximo fin de semana, nos gustaría que la policía, tanto municipal como nacional, pusiera en marcha sus dispositivos de seguridad y las medidas que considere necesarias».

En similares términos se ha expresado el vicerrector de Política Académica, Carlos Andradas. «Sí nos gustaría que se llevara a cabo una vigilancia persuasoria porque en este caso, la Complutense también es víctima».

El propio vicerrector confirma que los servicios jurídicos de la Complutense han presentado un informe de lo ocurrido la noche del viernes al sábado pasado —el macrobotellón reunió en la plaza de Ramón y Cajal, donde está situada la estatua del caballo, a dos mil jóvenes—. Sus servicios de seguridad dejan constancia del vandalismo y de la mutilación posterior del grupo escultórico. «Es posible —añade Andradas— que se presente una denuncia. En cualquier caso, estamos decididos a tomar medidas legales».

Botellón multitudinario

Como se sabe, el macrobotellón del pasado fin de semana fue multitudinario porque se dieron los dos ingredientes básicos: las temperaturas nocturnas fueron más suaves y, además, habían concluido los exámenes del cuatrimestre. Total, dos mil personas reunidas en la inmensa plaza donde se encuentran las facultades de Medicina, Farmacia y Odontología. A las pocas horas del inicio del macrobotellón ya había chavales preparando sus combinados justo en la base de granito de la estatua que no atendían a razones por estar ensuciando el monumento.

Según agentes de seguridad privada de la Universidad todo se complicó cuando empezó a celebrarse un cumpleaños. En aquel momento, y ya con el alcohol haciendo sus estragos, varios jóvenes se encaramaron al caballo y lo adornaron con bufandas. Se inició una lluvia de cubitos de hielo, vasos y botellas de plástico así como botes de refrescos sobre «Los portadores de la antorcha».

Los lanzamientos hacían diana. Risas y entusiasmo de los vándalos, desde abajo. Luego, en un momento determinado, la emprendieron con la antorcha. La movieron bruscamente hasta descolgarla. Más risas. Todo está recogido en un video que algún valentón ha colgado en la red social con el nombre de «Caballo Complutense violado». Todo hace suponer que la Complutense visiona este vídeo con mucho cuidado para poder identificar a los agresores. Las competencias en materia de seguridad en este campus, como en todos los españoles, están claras. Según las distintas legislaciones en materia de enseñanza superior, cada rector es la máxima autoridad en el campus y tiene que autorizar a cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado a que «entren» en dichos campus cuando se considere necesario.

Coordinación

Fuentes de la Delegación de Gobierno de Madrid han señalado que, hasta ayer, la Complutense no había presentado denuncia por vandalismo en ninguna comisaría de la capital. También recordaron las mismas fuentes que, en efecto, hace unos seis meses hubo una reunión entre Ayuntamiento, Complutense y la propia Delegación del Gobierno para «estudiar mecanismos de coordinación y vigilancia disuasoria en los aledaños» del campus. «Al interior no podemos entrar», añaden desde el organismo que dirige Amparo Valcarce.

El vicerrector Andradas insiste en que los viales son algunos del Ministerio de Fomento y otros del Ayuntamiento. La plaza de Ramón y Cajal, donde está el caballo, corresponde, por lo visto, a la Complutense. «Nuestra vigilancia es reducida y, además, no tenemos competencias para identificar o retener a nadie».

Por su parte, Violeta Cardenal, insiste en que el rector «ya dio permiso, al menos verbal, para que la policía cumpla con sus inspecciones de vigilancia y seguridad». También comenta la delegada del rector que en el campus de Moncloa cohabitan, por así decirlo, tres Universidades: la Complutense, la Politécnica (tiene aquí su Rectorado) y la Nacional a Distancia (UNED). Es un consorcio universitario pero, al final, por unos o por otros, la casa se queda sin barrer. Cardenal opina que la policía municipal tiene que cumplir su ordenanza en materia de consumo de alcohol en la vía pública.

¿Sabemos quién manda aquí?

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