jueves, 10 de marzo de 2011

SE DEBE AYUDAR A LIBIA












SE DEBE AYUDAR A LIBIA

Los miramientos de gran parte de la izquierda con el asunto de Libia
suenan a la hipocresía de siempre. También se “despistaron” a la hora de
comprender que los repugnantes marines USA que perpetraron animaladas en
Abu Grahib, fueron duramente condenados en su país, pero hubiesen sido
condecorados por su competencia si de Sadam Hussein hubiese dependido.


La tortura y el terror policial eran pilares tan esenciales para Gadafi
como su tinte de pelo, exactamente igual que lo fueron para Sadam, por eso
los líderes religiosos que ahora vociferan para instaurar una teocracia,
vivían mansos. La progresiva caída del tirano ha traído consigo la
apertura de espacios de libertad, utilizada por los grupos más
intolerantes para boicotear el proceso de democratización, ése por el que
mucha pobre gente lucha y muere hoy.


¡Pues no falla! es hablar con un progre de ayudar a Libia a encauzar su
transición hacia la democracia mediante una tutela político-militar
encabezada por USA, y empezar a ver su transformación en hidra. ¡Son los
mismos que abogaban por la retirada de la Coalición de Irak y, al mismo
tiempo, decían anhelar su democratización. Entonces con Irak y ahora con
Libia, el progre abomina de la injerencia internacional militar porque
para él “toda violencia es mala”, y clama porque se “deje en paz a los
pueblos”. Lo diré claro: esta pose angélica es una momia antiamericana
salida del sarcófago marxista, que bloquea el debate serio sobre el
problema y se desentiende de él. Yo ya no sé si es ignorancia, cobardía o
sectarismo, pero conviene recordar que la inmensa mayoría del pueblo libio
desearía una transición hacia la democracia y la libertad, y que es gente
que ahora sufre y muere.


La democracia es una forma de gobierno para pueblos maduros que exigen que
su destino esté en sus propias manos, por lo tanto, un pueblo que ha sido
educado en el miedo y en el dogmatismo religioso, carece de capacidad para
autogobernarse, y esa carencia es, precisamente, el legado de ese hortera
de bolera llamado Gadafi.


Es absurdo defender que “dejar en paz” a una sociedad abandonada a la
marea del rigorismo religioso, pueda avanzar sin injerencia
político-militar hacia la democratización.
Menos condenas y más ayuda eficaz, que se les defienda en su lucha por la
libertad. (La Gaceta/Baleares/9-3-11)

(Arturo Cadenas).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustó mucho!!Lo escrito esta lejos de los comentarios traviales sobre el tema!!Bravo Cadenas!

Anónimo dijo...

Excelente! pero no solo hay que ayudar a Libia, sino al resto de países Africanos sobre los que no se dice nada, qué pasa con Costa de Marfil?