jueves, 19 de enero de 2012

EL PP DIGNO

 




ALEJO VIDAL-QUADRAS.
Un alegato breve y contundente que insta a no perder un minuto más en la tarea de recuperar la unidad nacional y fortalecer el Estado.
Alejo Vidal-Quadras, intelectual y político de referencia con veintitrés años de experiencia acumulada en la vida pública, propone, tras la victoria del Partido Popular, una agenda para la regeneración y recomposición de España.


'Ahora, cambio de rumbo' es un manifiesto breve, completo y preciso en el que el autor Alejo Vidal-Quadras marca un camino para el nuevo Ejecutivo surgido de la voluntad popular el pasado 20 de noviembre. En su opinión, "España demanda no sólo reformas, sino una regeneración de fondo".
"No son momentos para la cautela, el tacticismo o el refugio en un centrismo descafeinado y pusilánime. Los tiempos son de prueba y exigencia y demandan valentía, convicción, compromiso, firmeza y capacidad de arrastre. La hora del cambalache entre partidos ha terminado"
Alejo Vidal-Quadras (Barcelona, 1945), conocido y reconocido por haber mantenido un criterio propio por encima de intereses políticos coyunturales (lo que le costó su puesto de presidente del Partido Popular de Cataluña), aporta en este libro sus reflexiones sobre los errores que nos han conducido a la actual crisis, que no es sólo económica, y sobre el modo de salir de ella.
Sobre la gravedad de la crisis en la que estamos inmersos se han escrito miles de páginas, y no parece necesario insistir en ello. Quizá sólo constatar, como hace el autor al comienzo del libro, que hay pocos ejemplos como éste de "una sociedad que haya pasado de forma tan rápida del optimismo al desaliento y de la prosperidad a la estrechez". Pero añade algo que profundiza en el diagnóstico: "El derrumbe económico ha dejado al desnudo nuestra tremenda fragilidad institucional y nuestro extremo declive moral".
El libro se divide básicamente en dos grandes apartados. Uno es el análisis de cómo hemos llegado a la situación actual, que se centra en los Gobiernos de Rodríguez Zapatero, pero que se remonta a la Transición y que también reconoce errores y omisiones en la etapa de José María Aznar. El otro apartado recoge las propuestas de Vidal-Quadras para salir de una crisis que va más allá de lo económico; en palabras del autor, qué hay que hacer, quién ha de hacerlo, cómo y con quién. El volumen se cierra con un apéndice que recoge discursos y conferencias que amplían, completan o añaden nuevas perspectivas a lo anterior.
ZP, UN ILUMINADO INTRANSIGENTE
Si Vidal-Quadras se ha distinguido por su sentido crítico compatible con la lealtad dentro de su propio partido, no iba a ser menos con los adversarios políticos. Su crítica de los presupuestos ideológicos y la política realizada por Rodríguez Zapatero es demoledora. El discurso de éste le parece "argumentalmente deslavazado, plagado de énfasis erráticos y pausas desubicadas, sintácticamente defectuoso y retóricamente débil".
La doctrina con la que llegó a la Secretaría General del PSOE, la llamada Nueva Vía, "una ristra de eslóganes huecos y tópicos blandamente izquierdistas sin mayor contenido u originalidad". Y el propio Zapatero, en fin, "extremista, iconoclasta, revanchista y sectario", alguien que "ha recurrido al engaño sistemático, tanto en 2004 como en 2008", "un iluminado intransigente" que "siempre ha hecho lo contrario de lo que ha anunciado".
Con todo, lo peor de Zapatero es que "no ha creído en la realidad", y "a partir de aquí, cualquier catástrofe era y ha sido posible". Zapatero, que llegó al poder con "una agenda ideológica oculta de considerable ambición y enorme virulencia", se propuso "colonizar la esfera privada de los ciudadanos mediante una interferencia agobiante del Gobierno en todos los ámbitos de la vida de la gente".
Para ese empeño, se apoyó en movimientos sociales radicales: feministas, ecologistas, pacifistas y antiglobalización. Además, para aislar al PP se alió con los sindicatos mayoritarios, con IU y los nacionalistas, sin excluir a los independentistas. "La fortaleza de su estómago para digerir bocados incomibles ha traspasado todos los límites de la prudencia y de la decencia".
El modelo ideológico de Zapatero se basa, pues, en cuatro componentes: unidad de la izquierda, incluyendo movimientos contraculturales; toma de la calle con métodos de revuelta urbana; construcción de una ideología orgánica (caracterizada por el anticapitalismo, antiamericanismo, guerracivilismo, etc.); y negación del adversario, hasta procurar su expulsión del campo de juego democrático. Su proyecto se caracteriza por la radicalidad, el totalitarismo, la voluntad rupturista y el adanismo.
ERRORES DE AZNAR
Ante la nueva etapa que comienza, el Gobierno no debe olvidar que la verdadera batalla es la de las ideas y las conciencias. Y en el necesario examen de los errores cometidos, conviene remontarse a los años de la Transición. Hay que rechazar el mito, sostiene Vidal-Quadras, de que la Transición fue un proceso modélico. No lo fue: la Constitución del 78 fue el resultado de un tira y afloja "entre una derecha con mala conciencia, una izquierda rencorosa y unos nacionalistas que siempre la percibieron como un punto de partida para sus pretensiones soberanistas... La Constitución de 1978 es ya un papel mojado que nadie respeta, ni siquiera el propio tribunal encargado de ser su guardián".
Vidal-Quadras señala, como fruto de estos defectos, la falta de una real división de poderes, la existencia de una Administración ineficiente, hipertrofiada y carísima, así como un mercado de trabajo en manos de unos sindicatos anacrónicos e inmovilistas. En definitiva, una democracia convertida en partidocracia clientelista, sin conexión entre representantes y representados, y con la gobernabilidad de la nación en manos de aquéllos cuyo objetivo es liquidarla. "Vivimos un fin de ciclo, el esquema de convivencia que diseñamos con tanta ilusión hace 35 años está agotado y España demanda no sólo reformas sino una regeneración de fondo". Como ejemplo de esa regeneración profunda, Vidal-Quadras propone la supresión del artículo 150.2 de la Constitución, el que contempla la delegación de competencias exclusivas del Estado a las Comunidades Autónomas.
Otros errores más recientes se cometieron durante los Gobiernos de Aznar. Ya en esos años, disminuyó nuestra competitividad, se disparó el endeudamiento exterior y la reforma laboral planteada "acabó en una retirada pusilánime ante unos sindicatos crecidos y prepotentes". Además, Aznar tomó dos decisiones fatales: el cambio de estrategia del Partido Popular en Cataluña, que supuso una rendición gratuita ante los nacionalistas, y la renuncia a presentarse a un tercer mandato.
Para comprender la realidad en la que estamos y de la que debemos salir, también es necesario rechazar algunas ideas comúnmente admitidas. Una de las principales es que contamos con la generación joven mejor preparada de nuestra historia. No es así, y no lo es porque "se ha renunciado a la idea de que el aprendizaje implica un esfuerzo personal constante e intenso".
CÓMO HEMOS LLEGADO A ESTO
Consecuencia de todo lo anterior es la crisis actual, que no es sólo económica; en realidad "la crisis económica ha rasgado el velo que disimulaba nuestra crisis política, institucional y moral".
En los últimos treinta años hemos recorrido un camino "empedrado de equivocaciones, falsedades, cobardías, frivolidades, improvisaciones, inconsistencias, vaivenes y corrupciones".
Se han desaprovechado las fases de crecimiento económico, quedándonos cortos en las mejoras estructurales (modernización del mercado laboral, estabilización de la estructura territorial del Estado, mejora de la calidad del sistema educativo, fortalecimiento de la competitividad...) con una visión miope y cortoplacista. Las burbujas crediticia e inmobiliaria nos han llevado a "incurrir en obscenos desafueros propios de nuevos ricos zafios y sin sentido alguno de la sobriedad y del decoro", en una "orgía de opulencia ficticia de desenfreno presupuestario".
"Hemos malgastado estúpidamente los años de vacas gordas sin aprovecharlos para mejorar nuestra competitividad" y hemos entrado en un "proceso suicida" de vaciamiento del Estado.
DESMONTAR UN RÉGIMEN FINIQUITADO
Para "reconstruir una nación en escombros de la que el anterior Presidente del Gobierno ha sido el dinamitero final", Vidal-Quadras propone como grandes objetivos regenerar el sistema democrático; reformar la Constitución, garantizando la unidad de la nación; asegurar y reforzar la separación de poderes, con particular atención a la independencia de la justicia; articular un nuevo modelo productivo; revisar de arriba abajo el sistema educativo.
Esos grandes objetivos se concretan en una larga lista de medidas (pags. 70-75), entre las que destacan la austeridad en el gasto público, los impuestos más sencillos sin desgravaciones discrecionales, supresión de los impuestos de patrimonio y sucesiones, rebaja de las cotizaciones sociales, disminución del número de funcionarios y cierre de organismos superfluos, revisión del Estatuo de los Trabajadores, eliminación de la financiación pública de sindicatos y organizaciones empresariales, adecuación de las indemnizaciones por despido, aproximación de las tasas universitarias al coste real de la docencia, revisión del número y composición de las Comunidades Autónomas, reforma de la Ley Electoral, derogación de la ley del aborto...
Lo anterior equivale a lo que hizo en su día Adolfo Suárez: "desmontar desde dentro un régimen finiquitado y agotado para alumbrar una nueva estructura institucional y una nueva mentalidad colectiva".
Para esa enorme tarea, el gobierno debe actuar con decisión, valiéndose de su mayoría sin ningún miedo escénico; "las estrategias demasiado cautelosas están condenadas al fracaso". "No son momentos para la cautela, el tacticismo, el encogimiento o el refugio en un centrismo descafeinado y pusilánime".
OCCIDENTE Y LOS BÁRBAROS
El libro se cierra con unos textos aparentemente heterogéneos, pero que subrayan los puntos de vista del autor y completan su ideario liberal. Por ejemplo, la necesidad (o al menos, la ventaja) de aplicar con rigor el método científico (Vidal-Quadras es doctor en Físicas) en la actividad política.
O la concepción de Occidente, no como un concepto geográfico, sino como una forma de entender el hombre y la sociedad, un sistema de valores que aspira a ser universal. En ese sentido, América Latina es una parte sustancial de Occidente.
Las últimas páginas del libro se dedican a los problemas del multiculturalismo y las políticas de inmigración. Vidal-Quadras ve una amenaza en el incremento de la inmigración cuando los valores, cultura y costumbres de los que llegan no son compatibles con los de la sociedad abierta; concretamente, en el caso de inmigrantes portadores de identidades muy intensas desde un punto de vista étnico o religioso. ¿Hasta qué punto se puede abrir la sociedad abierta sin que deje de serlo? se pregunta. Y sostiene que "no todos los inmigrantes son igualmente integrables en la Unión Europea".
Distingue entre el necesario pluralismo, que es uno de los rasgos de la sociedad democrática, y el multiculturalismo, que puede llegar a acabar con aquél. Así como las democracias no pueden admitir en su seno a partidos totalitarios que se planteen destruirlas, las sociedades pluralistas no pueden admitir a extranjeros con valores opuestos al pluralismo.
"La reciprocidad es clave. No hay porqué tolerar a quien no nos tolera... llega un punto en que la diversidad cultural no es un enriquecimiento, sino una amenaza". En cuanto al multiculturalismo, "es una ideología perniciosa que tiene por objeto exacerbar las diferencias allí donde existen, crearlas donde no las hay, multiplicarlas, cerrarlas y enfrentarlas... el multiculturalismo no es una extensión del pluralismo, sino su perversión, y no hace sino anularlo y negarlo".
(Periodista Digital)

No hay comentarios: