sábado, 21 de enero de 2012

UNA DE FÚTBOL/POLÍTICA

 






PEPE NO ES CHARLES MANSON.


Pisando a Messi, Pepe comete un error que le coloca de nuevo en el ojo del huracán y deja a su club, a por el que decididamente van, a los pies de los caballos. El defensa se equivocó lamentablemente y deberían darle un toque de atención si es que no se lo dieron ya. Repito, para que no quede lugar a dudas: Pepe se equivocó, a mí no me gustó nada lo que hizo y el jugador debe darse cuenta de que sus acciones transmiten una imagen negativa del Real Madrid, pero Pepe... no es Charles Manson, el asesino de Sharon Tate, el fundador y único líder de la secta conocida como La Familia, el responsable de los abominables crímenes de Cielo Drive. 

Por no ser, Pepe ni siquiera es Daniel Passarella que confesaba "pegar por placer, no como esos mediocres que pegan por necesidad"; tampoco Ovejero, Heredia o Panadero, a quienes sir Alf Ramsey no tuvo empacho en llamar "animales"; ni Alfio Basile, que iba presumiendo por ahí de pegar "en Buenos Aires y en cualquier sitio".

De Pablo Alfaro, uno de los jugadores más sancionados de la historia del fútbol español, dijo Paulo Futre en una ocasión lo siguiente: "No sabía si darle la enhorabuena o todo lo contrario por el marcaje, porque no ha logrado que yo saliera en silla de ruedas". Tras fracturarle la nariz a Aguilera, en un Sevilla-Atlético disputado el 15 de septiembre de 2002, Alfaro explicó así la jugada: "Abrí el brazo para que no pasara y su nariz dio en mi codo"; y acabó sentenciando: "Esto no es ajedrez".

Steve McMahon, jugador del Liverpool, decía que él le daría una patada a su propio hermano si fuera necesario: "Eso es lo que significa ser profesional"; y Graham Roberts, del Tottenham, confesaba que el fútbol era un juego de destreza, "así que nosotros les damos unas pocas patadas a ellos, y ellos nos dan unas pocas patadas a nosotros".

Ejemplos hay mil, aunque también reconozco que no es lo mismo ser jugador del Real Madrid que de cualquier otro club de fútbol del mundo. Para que Hristo Stoichkov, por ejemplo, le pidiera perdón por su pisotón a Urízar Azpitarte hubo que esperar la friolera de quince años, que pasaron por cierto muy rápido, y no las interminables, eternas e inacabables 24 horas que ha tardado Pepe en confesar públicamente que se equivocó. 

Pero, como todo el mundo que tenga ojos en la cara puede ver, el objetivo no es Pepe sino Mourinho y, finalmente, el Real Madrid. Zinedine Zidane, a quien también hubo quien acusó de ser un violento, ha salido hoy en As llamándole al pan, pan, y al vino, vino; y si un tío que nació en Marsella lo tiene así de claro no entiendo cómo no habría de comprenderlo otro de Burgos, Tenerife o Valladolid. La clave, créanme, está en el "cordón sanitario", todo lo demás son zarandajas. Y ahora habrá quien diga que yo justifico la violencia, aunque tengo las espaldas anchas para eso y más. (Juan Manuel Rodriguez/ld).

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CULÉS Y MERENGUES.


Hay mucho merengue que se traga la propaganda culé contra el Madrid. Sea Pepe o Pepa. No se dan cuenta (recuerden los millones de españoles que han tragado, y algunos siguen, las mentiras catalanistas.... ) que, para esta gente, el fútbol es otra manera de atacar a España. 


¿Cómo? Pues el Madrid, para muchísismos millones de seguidores de todo el mundo, representa (también) a España. Para los culés representa a la España franquista, pero esto no debe extrañar. Están enfermos de identidad y esta enfermedad no de detiene cuando se trata de fútbol. Podemos recordar que Arzallus dijo que 'el español es la lengua de Franco'. De modo parecido funcionan los catalanistas.

La cuestión, en este caso concreto, es lanzar la idea de que los jugadores del Madrid (no todos, porque así parecen más sensatos) son jugadores antideportivos. A diferencia de los jugadores del Oasis. cat. Dada la cultura más avanzada de Cataluña, más europea y más todo, los jugadores actúan con nobleza y fair play. En cambio, el Madrid, representante de la casposa España, tiene jugadores leñeros, con malos modos. O sea, superioridad catalana, también en fútbol.


Y de la misma manera que ha habido millones de españoles agilipollados que han apoyado (o callado, o mirado hacia otro lado) las deslealtades y chantajes catalanistas, para desmarcarse de la 'casposa España' y parecer progres, en el fútbol siguen igual de tontos.


Merengues, no sean gilipollas. No traguen tanto. Lo que no es incompatible con criticar las jugadas criticables de los jugadores madridistas. Pero sin pasarse. ¿Acaso creen que en las críticas culeras hay la más mínima buena intención? Nada de nada. Tratan de desprestigiar al Madrid y lo que representa. Lo han hecho siempre. No van a cambiar ahora.


¿No se enteran? Por favor, no entren en este juego. No es señorío, es hacer el gilipollas.

Sebastián Urbina.

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