domingo, 16 de septiembre de 2012

RAJOY EN LA HIGUERA













EL EJERCICIO DE LA AUTORIDAD.


La manifestación de Barcelona se montó para amedrentar al Gobierno de España. 
La multitudinaria manifestación de Barcelona ha provocado el lógico impacto y por lo que se ve ha cumplido el fin para el que fue programada: el amedrentamiento del enemigo. Y el enemigo no es otro que el Gobierno de España, que cuenta con mayoría absoluta en las dos Cámaras nacionales y por tanto no puede ser presionado en el Congreso porque tiene garantizada la estabilidad parlamentaria. Cuando el mercadeo no es posible, se pasa directamente a la amenaza. 

Si uno entrega un martillo y un clavo a alguien sensato y amistoso, seguramente los utilizará para colgar un cuadro de la pared, si los pone en manos de un oponente agresivamente hostil no cabe duda de que existe una alta probabilidad de que acabes con el clavo enterrado en tu cabeza. La inteligente maniobra de crear un Estado que facilita a los secesionistas todos los instrumentos adecuados para adoctrinar y controlar a los ciudadanos de sus comunidades sin ofrecer la menor resistencia a sus continuos avances sólo podía dar el resultado que estamos contemplando y que se plasma en la rebelión abierta contra el orden constitucional.

 De hecho, a la mezcla de regocijo y desprecio que a los nacionalistas les inspiran los encargados de preservar y defender la unidad de España, se añade seguramente el asombro de comprobar que frente a su desfachatez, arrogancia y deslealtad sólo encuentran pusilanimidad y entreguismo.

 La Generalidad de Cataluña está quebrada y ha pedido chulescamente al Gobierno un préstamo sin condiciones para poder sobrevivir a la vez que promueve la liquidación de la Nación. La respuesta consiste en recibir a Artur Mas en La Moncloa para escuchar sus exigencias del dinero que necesita para coronar su obra de destrucción. Admirable ejercicio de la autoridad. (A. Vidal Quadras/La Gaceta)

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